Alejo García y la búsqueda de las Sierras de la Plata

Los náufragos, sobrevivientes de la expedición de Solís se establecieron en la isla de Yuru Mirin en el año 1516. Uno de ellos era Alejo García, quien había adquirido un profundo conocimiento de la lengua y costumbres de los nativos “estimado en aquellas costas por hombre práctico, así en la lengua de los carios, que son los guaraníes, como los tupí y los tamoyos.” Al escuchar los relatos de los indígenas que mencionaban la existencia de imponentes riquezas rumbo al occidente , convenció a tres de sus compañeros para iniciar la aventura. Según los indígenas, debían llegar hasta los dominios del Rey Blanco, dueño del metal, un rey con características físicas similares a las de los europeos, “que traía barba… y vestidos como nosotros, se determinaron ir allá a ver lo que era, los cuales fueron…”

García convenció a sus anfitriones para que un grupo les acompañaran a conquistar las ricas tierras, emprendiendo la marcha en el año 1524. Utilizaron un camino abierto por los indígenas en sus constantes viajes entre la costa y tierra adentro, un camino que “era llamado peabirú, tenía un ancho de ocho palmos y lo cubría gramilla muy menuda.”

Tras recorrer ingentes distancias llegaron al río Paraná, a la altura del río Monday, sitio en el que se produjo el cruce hacia el territorio que más adelante formaría parte de la región oriental del Paraguay, enfilando hacia el asiento de los Carios, sitio en que más tarde se estableció la ciudad de Asunción . Una vez llegados, García consiguió el apoyo de esa parcialidad para continuar con su búsqueda de tesoros. Ante la idea de enfrentarse nuevamente con sus antiguos enemigos, los caracaraes, siguiendo la ruta ya transitada por sus antepasados, se le unieron dos mil indígenas guaraníes. Desde lugar habitado por los guaraníes remontaron en canoas el río Paraguay hasta la altura de la más tarde denominada sierra de San Fernando desde donde la expedición nuevamente tomó rumbo a occidente, hasta llegar a las primeras elevaciones de la cordillera de los Andes internándose en la región de la Sierra de la Plata, que resultaron ser los primeros dominios orientales de los Incas, poblados por comunidades indígenas sometidas por aquellos, de los que el grupo de García dio cuenta a sangre y fuego y echando mano del pillaje.

Alejo García viajó seiscientas leguas desde Santa Catalina conforme a las deducciones de Julio Cesar Chávez en contradicción con Ruy Díaz de Guzmán, quien afirma que García avanzó cuarenta leguas dentro de territorio inca, hasta cerca de los pueblos de Presto y Tarabuco , en donde se encontraron con los ejércitos enviados por el Inca, compuestos mayoritariamente por indios Charcas en número importante. El grupo de García retrocedió al no tener posibilidad de hacer frente a sus adversarios. Optó por la retirada con la idea de volver con mayor capacidad ofensiva.

El camino de regreso, a diferencia del camino de ida, se realizó cruzando el Chaco, por lo que al rigor natural de territorio tan hostil, que los expuso al padecimiento de hambre y sed, se sumaron los ataques de los indígenas chaqueños.

Una vez alcanzado el río Paraguay Alejo García se estableció con las parcialidades que lo apoyaron en la expedición y envió a emisarios junto a sus compañeros que quedaron en la costa del Brasil, quienes llevaron piezas obtenidas en el saqueo como prueba de la existencia de riquezas, además de relatos impresionantes sobre la existencia de las Sierras del Plata.

Alejo García, al momento que esperaba respuesta de sus compañeros, fue víctima de un grupo de indígenas que lo había acompañado en la expedición, quienes “acometieron y mataron a él y sus compañeros sin dejar ninguno a vida, sólo un niño hijo de García, que por ser de poca edad no lo mataron”. Otra versión da cuenta de que los europeos fueron asesinados por payaguaes, con la finalidad de robarles los metales precios obtenidos en reciente expedición.

Así, Alejo García finaliza su existencia sin saber que fue el descubridor de los territorios que actualmente ocupan Paraguay y Bolivia, y que a pesar de que su empresa no se realizó en forma oficial, hizo contactos, aunque no amistosos, con los Incas cuatro años antes que Pizarro.

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1 comment so far

  1. lu on

    Necesito tambien el mapa de las rutas de alejo garcia


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